Hay ciudades que se explican solas nada más entrar. Riom no es una de ellas. Para entenderla hay que mirar el suelo, las fachadas, los arcos de los patios interiores, la piedra gris oscura que lo construye todo. Esa piedra tiene nombre (pierre de Volvic) y una historia que comienza hace 13.000 años, cuando el volcán del Puy de la Nugère entró en erupción y cubrió el valle. La capital histórica de Auvernia, es literalmente una ciudad nacida del magma. Y eso, que podría sonar a curiosidad geológica, lo cambia todo: la luz que cae sobre sus calles, el tacto de sus muros, la manera en que el tiempo parece haberse solidificado dentro de esa roca que no envejece. Si no sabes qué ver en Riom o por qué debería ser tu próximo destino, ¡sigue leyendo!
Una capital medieval que la historia dejó casi intacta
Riom no es la ciudad más conocida de Auvernia —ese título se lo lleva Clermont-Ferrand, a apenas diez kilómetros al sur— pero durante siglos fue la más importante. Fue sede del Parlamento de Auvernia, centro del poder judicial y administrativo de toda la región, y su prosperidad quedó grabada en piedra: los hôtels particuliers del siglo XVI, las fachadas renacentistas, los patios con columnas talladas que se descubren al asomarse a portales aparentemente ordinarios.
El nombre ya lo dice todo sobre su carácter: Riom viene del latín Ricomagus, que significa «el rico mercado». Esa vocación comercial y su rol institucional explican por qué el casco histórico conserva una densidad arquitectónica extraordinaria para una ciudad de su tamaño, ideal si lo que buscas es caminar sin prisas en un sitio poco masificado.

La piedra que lo construye todo
La pierre de Volvic es el material que da a la ciudad su color particular: ese gris azulado que en días nublados parece absorber la luz y en días soleados la devuelve con una calidez inesperada. Se extrae desde el siglo XIII de las canteras del vecino pueblo de Volvic, y tiene propiedades que los constructores medievales descubrieron enseguida: resiste el hielo, la contaminación, los productos químicos, y aunque oscurece con el tiempo, conserva intacta su estructura. La llaman «la piedra eterna» y no… no es un eufemismo.
En el siglo XVIII, el naturalista Jean-Étienne Guettard llegó a la región atraído por otro motivo —quería ver el Puy-de-Dôme, donde décadas antes Blaise Pascal había demostrado la existencia de la presión atmosférica— y se encontró con algo que no esperaba: las piedras negras de los caminos, las casas y las fuentes le resultaron extrañamente familiares. Procedían de Volvic. Cuando examinó las canteras y los alrededores, llegó a una conclusión que presentó a la Academia de Ciencias de París en 1752: aquellas montañas redondeadas que nadie miraba con especial atención eran volcanes extintos. Toda la región era volcánica. Riom, sin saberlo, llevaba siglos construida sobre y con lava.
Qué ver en Riom: los imprescindibles
La Tour de l’Horloge
El campanario del siglo XV que preside el centro histórico es el símbolo de la ciudad. Desde lo alto, y si el día acompaña, se comprende de golpe la geografía de Auvernia: la llanura de la Limagne al este, y al oeste la silueta inconfundible de la Cadena de los Puys, esa fila de volcanes extintos que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 2018. Subir a la Tour de l’Horloge es la mejor manera de orientarse antes de perderse por las callejuelas.
La Sainte-Chapelle y los vitrales que sobrevivieron
Jean de Berry, hermano del rey Carlos V de Francia y uno de los mecenas más refinados de la Europa medieval, eligió Riom para construir su palacio ducal en el siglo XIV. Del palacio queda poco, pero sobrevivió su capilla privada: la Sainte-Chapelle, con una colección de vidrieras del siglo XIV que están entre las mejores conservadas de Francia. La piedra negra de Volvic de los muros, la luz coloreada que atraviesa los vitrales, y el silencio de la nave lo transforman en uno de esos espacios que se guardan sin necesidad de fotografiarlos.

La Maison des Consuls y los patios escondidos
Una de las satisfacciones de recorrer Riom a pie es descubrir lo que se oculta detrás de las fachadas. La Maison des Consuls, con su fachada del siglo XVI cargada de medallones y figuras esculpidas, es el ejemplo más llamativo, pero hay docenas de portales que merecen un empujón. Los hôtels particuliers de Riom son casas nobles construidas para exhibir poder, y sus patios interiores, con sus galerías de arcos, sus fuentes y sus escaleras de piedra, son pequeños teatros abandonados al tiempo. El patio interior del Ayuntamiento guarda dos obras firmadas por Rodin: la Gallia Victrix, una figura alegórica de bronce que representa a la Francia victoriosa, y el busto del alcalde Étienne Clémentel, responsable de traerlas.
La abadía de Mozac
A escasos minutos del centro, la abadía románica de Mozac guarda uno de los conjuntos de capiteles historiados más notables de Francia: más de cuarenta piezas del siglo XII en las que aparecen escenas del Apocalipsis, bestias entrelazadas y figuras de santos con una expresividad maravillosa. Es el tipo de lugar que no aparece en las listas de «imprescindibles de Francia» y que, precisamente por eso, se visita en una soledad casi completa.
Los Museos de Riom: diseño y mineralogía
Riom tiene dos museos que comparten edificio —dos hôtels particuliers del siglo XVIII— y que raramente se agolpan de visitantes. El Musée Mandet se dedica a las bellas artes y las artes decorativas, con especial atención al diseño. De junio a diciembre de 2026 acoge una exposición de la diseñadora Émilie Lemardeley, cuyo trabajo —instalaciones sonoras, mobiliario narrativo, obras luminosas— dialoga con el espíritu de Gaudí, uno de sus referentes declarados, y transforma el recorrido en algo más parecido a un viaje iniciático que a una visita convencional.
El Musée Régional d’Auvergne, en el mismo edificio, dedica su temporada 2026 —de mayo a octubre— a los minerales de la región: amatistas, fluorinas y cuarzo extraídos del subsuelo auvernés, que resulta ser el mayor yacimiento de amatista de Europa. Una exposición para quien todavía cree que una región volcánica solo da basalto y paisaje.

Las delicias ocultas: del mercado romano a las pastas flameadas en parmesano
No solo es importante saber qué ver en Riom, sino qué comer. La Maison Rochette vende embutidos curados y premiados que se secan en el propio local, mientras la Chocolaterie Vidal ofrece chocolates finos que nada tienen que envidiar a los de ciudades más grandes.
El restaurante Augustine merece un párrafo aparte. Desde 2025, el chef Mickaël Méjean —formado en varias casas con estrella Michelin— rinde homenaje a Italia desde Riom. Las pastas son caseras y se flambean en la rueda de parmesano delante del comensal. La carta sigue la temporada y los productores auverneses, y hay platos —como el pot-au-feu trabajado sobre una bola de helado de mostaza a la antigua— que demuestran que la alta cocina y el territorio no tienen por qué estar reñidos.
Para comer sin formalidades y entender qué significa el comfort food auvernés, el BHV o el legendario En Attendant Louise sirven la truffade —ese gratén de patatas y queso de tomme de Auvernia que es uno de los platos de invierno más deliciosos que existen— como se ha hecho siempre: sin concesiones.
Y luego están los vinos. Entre Riom y Châtel-Guyon, en las laderas de Madargue, jóvenes viticultores llevan años recuperando un viñedo que la historia había abandonado. Los vinos AOC Côtes d’Auvergne que producen Julien Déat, Benoît Montel y Laurent Vigneron son volcánicos en el sentido más literal: crecen en suelos de origen lávico y tienen esa mineralidad seca y directa que uno empieza a reconocer en todo lo que viene de esta tierra.
Riom en verano: Les Frénésies y los conciertos en el casco histórico
Cada verano, desde 2023, Riom hace algo que pocas ciudades de su tamaño se atreven a hacer: llenar su centro histórico de música en directo durante varias semanas. El festival Les Frénésies de Riom ha llevado a su escenario al aire libre a artistas como Alice Merton, Superbus o Raphaël. La agenda cultural para este 2026 ya tiene fechas confirmadas: del 8 al 29 de julio, el festival Les Frénésies volverá a llenar de vida las calles. La cita será doble cada semana, con conciertos programados todos los miércoles y viernes.
Fiel a su espíritu de cercanía y efervescencia, el festival mantiene su apuesta por la gratuidad total, consolidándose como el gran estandarte de la ciudad para unir a vecinos y visitantes. Es una propuesta diseñada para disfrutarse en familia, donde la música se convierte en la excusa perfecta para ver cómo la piedra volcánica de las plazas se transforma en un escenario vibrante y positivo bajo el sol del verano auvernés.
Cómo llegar y cuándo ir
Riom está a 15 minutos en tren desde Clermont-Ferrand, que tiene conexiones directas con París en tres horas en TGV. También es accesible en coche desde Lyon por la A89 en algo menos de dos horas. No tiene aeropuerto propio, pero el de Clermont-Ferrand la convierte en una base cómoda para explorar toda la región.
La mejor época para visitarla es la primavera y el verano. En mayo y junio los volcanes de la Cadena de los Puys florecen y la luz es extraordinaria. En julio y agosto, si los conciertos de Les Frénésies coinciden con tu visita, mucho mejor. El otoño también tiene su encanto: los colores en las gargantas de Enval, a pocos kilómetros, son de los que se recuerdan. Solo el invierno es exigente, aunque la nieve sobre la piedra negra de Volvic tiene algo de escena medieval que podría estar ilustrando un libro de horas.
Por qué Riom merece más de lo que el mapa le da
Lleva siglos siendo opacada por Clermont-Ferrand, que creció, se industrializó y se convirtió en la capital regional mientras Riom mantenía su perfil judicial y su ritmo slow. Es posible que esa derrota histórica la haya salvado: sin el crecimiento descontrolado de la ciudad industrial, el casco histórico quedó intacto. Las casas del siglo XVI siguen siendo casas. Los adoquines de lava siguen siendo adoquines de lava. Y debajo de ellos, si uno quiere escuchar, todavía murmura el volcán… así que si no sabes cuál será tu próximo destino en la Francia más auténtica, no dejes de descubrir qué ver en Riom esta temporada.


